Esta gabardina nace del lenguaje de la sastrería, del respeto al tiempo y de una estructura pensada para perdurar.
Desarrollada a partir de una construcción técnica propia, creada en los telares de Gorina, su superficie permite que la lluvia se deslice, preservando las cualidades naturales de la lana merino. El interior, resuelto en seda pura, envuelve el cuerpo con suavidad.
Seleccionada por ELLE en “Los Clásicos”